Thursday, 04/02/88


Miembros del Club Alpino Gallego de Vigo alcanzaron en dos ocasiones la cumbre
del monte Aconcagua

Montañeros pertenecientes al Club Alpino Gallego de Vigo coronaron el pasado mes de enero por segunda vez el monte Aconcagua -que con sus 6.959 metros es la máxima altura de América-, en esta ocasión superando los problemas derivados de contar con sólo seis días de permanencia en el campo base. Además, y por si fuera pequeña la empresa en sí, una de las ascensiones la realizaron en zapatillas, siendo la primera vez en que unas personas llegan a la cumbre
en estas circunstancias.


CHOLO DURÁN. Vigo

José A. Martínez, uno de los miembros de la expedición, comentaba al preguntarle por las dificultades originadas por la falta de tiempo para realizar una aclimatación que la suerte los había acompañado con la climatología. "Justamente cuando llegamos hubo un cambio favorable que aún duraba cuando nos marchamos; hasta esa fecha el tiempo había estado muy mal, y mucha gente, montañeros que incluso habían ascendido a montes de 8.000 metros en el Himalaya, se marcharon sin poder subir a la cumbre", comentó.
     "En lo referente a la aclimatación, es cierto que fue muy poco tiempo, pero con eso ya contábamos desde un principio y llevábamos un plan de aclimatación previo para realizar la ascensión casi en plan de desafío. Por ponerte un ejemplo: normalmente la gente llega a Puente de Inca -2.700 metros-, el pueblo donde comienza la marcha de aproximación de 40 kilómetros, y se queda para comenzar la aproximación al día siguiente; nosotros llegamos a las cuatro de la tarde y en esa misma tarde realizamos algo menos de la mitad de la aproximación, hasta los 3.000 metros, para volver a Puente de Inca a dormir. Ya puedes imaginarte como fueron los demás días en los que el promedio fue de 2.000 metros diarios de ascenso y descenso".


Cuatro miembros
     La expedición estaba formada por cuatro miembros. Pero, según dice José A. Martínez, "por problemas, como siempre monetarios, dos tuvieron que quedarse y tan sólo pudimos ir los otros dos; una vez allí nos acompañó Jaime Cartagena, un chileno amigo nuestro".
     —¿Cómo pensaron en subir al Aconcagua en zapatillas?
     —Yo conozco el Aconcagua muy bien. Había estado allí en el 83 y junto a otro montañero, Miguel López, ascendí cuatro veces a la cumbre. Esta nueva expedición estaba pensada como complemento-entrenamiento para la que tenemos pensado realizar en septiembre-octubre al Dhaulagiri, en el Himalaya. Tratando de introducir aspectos novedosos, al hablar con rcpresentantes de la marca New Balance, vimos la posibilidad de subir en zapatillas, algo que creíamos importante de cara al futuro, porque abre el camino a un calzado más cómodo y ligero para este tipo de ascensiones.
     —¿Cómo os fue la ascensión en zapatillas? Supongo que sentiríais frío al caminar en esas condiciones por la nieve.
     —Desde un pnncipio pensamos que, como ocurre con la evolución llevada a cabo con el calzado de escalada, sería interesante ir mejorando el confort en el de marcha. Nunca pensé que nos fuera tan fácil como realmente sucedió. Y ello fue así en gran medida debido a que el fuerte viento barrió la nieve de las anteriores nevadas, quedando la ruta con muy poca. Así, en ningún momento sentimos frío en los pies, a pesar de que llevábamos un simple calcetín. Todo lo contrario de lo que me pasó en las manos, que en la cumbre me dolían bastante y tuve que darles masajes a menudo, a pesar de llevar puestos los guantes y los cubremanoplas. Incluso te diré que sólo usamos los grampones en una travesía; las zapatillas se adherían bastante bien a la nieve, y resultaron cálidas y adaptables. Creo que esto abre posibilidades a una nueva concepción de este tipo de material.


Por la ruta glaciar
     —¿Las dos veces subisteis por la ruta normal cumpliendo los objetivos que os habíais propuesto?
     —No. Por la ruta normal subimos la primera vez. Luego lo hicimos por Polacos, una ruta glaciar más bonita pero más difícil. Cuando subimos por Polacos vimos que la pared sur se encontraba en muy mal estado, con muchos penitentes en sus palas de nieve, y como teníamos la experiencia de unos días antes, cuando realizamos la ascensión del Cerro Catedral, donde nos encontramos con penitentes de dos metros de alto que nos hicieron sudar la gota gorda, decidimos dejar la sur para mejor ocasión.
     —Por lo que tengo entendido, en la ruta normal se suelen realizar dos o tres campamentos antes del asalto.
     —Nosotros no realizamos ningún campamento de altura. Todas las ascensiones, excepto Polacos, las realizamos desde el campo base -4.200 metros-, subiendo y bajando otra vez al campo base en el día. En la ascensión al Catedral, de 5.400 metros, casi tardamos tanto como en subir al Aconcagua. El motivo fueron los penitentes extremadamente altos; cuatro horas y media nos llevó el Catedral, mientras que el Aconcagua, con dos veces más de recorrido y altura, nos llevó seis horas y cincuenta minutos.
     —Esos problemas económicos a los que hacías referencia antes, ¿cómo los solucionasteis, qué ayudas recibisteis?
     —Lo que se dice ayudas en metálico, ninguna. Para sacar el billete tuvimos que recurrir a unos préstamos personales, y aquí quiero culpar un poco a Iberia, ya que habíamos depositado en ellos nuestra confianza y a última hora nos negaron la ayuda que nos habían prometido y quedamos sin posibidades de recurrir a otras firmas. Por otra parte, queremos agradecer la colaboración de la Diputación Provincial y del Ayuntamiento de Porriño, gracias a los cuales tenemos la memoria-proyecto de las dos expediciones. En la cumbre del Aconcagua hemos dejado constancia de la presencia de Galicia, mediante un banderín de la Diputación y del Ayuntamiento de Porriño. Otras entidades, como la Caja de Ahorros Provincial nos ayudó -aunque creemos que fue poca cantidad- con 15.000 pesetas.


El proyecto Himalaya
     Sobre el proyecto de hacer una ascensión en el Himalaya, José A. Martínez anuncia que en septiembre u octubre de este año viajan al Dhaulagiri para realizar "la ascensión de los que esperamos sean el primer ochomil para Galicia". El grupo está compuesto por las cuatro personas que habían previsto ir al Aconcagua: José L. Cal, Jesús Martinez, Joaquín Carril y José A. Martínez. "Como novedad -dice este último- intentaremos el descenso en parapente, y quién sabe si la cumbre en zapatillas, además de la inauguración de una nueva vía".


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