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| Friday, 22/05/98 |
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JOSÉ ANTONIO Y JESÚS MARTÍNEZ NOVAS Montañeros porriñeses que intentaron coronar 14 ochomiles en un año
"No es un fracaso que el montañismo gallego sea ya conocido en el mundo"
Los hermanos Martínez, ya en casa, creen que su gran error fue convertir su aventura en un proyecto sólo para Galicia y critican el escaso apoyo de las empresas
PILAR PIÑEIRO. Porriño
Jesús y José Antonio Martínez Novas llevan ya varios días en Porriño, descansando con su familia de los cinco meses pasados en las alturas del Himalaya en el intento de hacer realidad su sueño de coronar las catorce cumbres más altas del mundo en un sólo año. Las dificultades económicas, la meteorología y la falta de experiencia les impidieron cumplir los plazos previstos. Ahora se replantean su proyecto, que se reanuda dentro de quince días en cuatro cumbres paquistaníes y con cuatro montañeros gallegos.
—¿Tienen la sensación de haber fracasado?
—En absoluto. No creemos que se pueda hablar de fracaso cuando se han coronado dos ochomiles en un año y aún pueden ser algunos más. Con haber coronado los dos primeros creo que ya hemos conseguido algo nunca antes hecho por un gallego. No hay que olvidar que ningún español ha coronado todavía más de dos ochomiles en un año y nosotros tenemos muy fácil superar esa marca. Y no nos olvidemos tampoco de que sólo existe en el mundo una persona que haya coronado cinco ochomiles en un año y nosotros tenemos a nuestro alcance otros cuatro, con lo que sumaríamos seis cumbres en doce meses y seríamos los primeros en conseguirlo. Así es que no parece adecuado hablar de fracaso sino simplemente de que no conseguimos los catorce ochomiles, pero no creemos que eso sea lo más importante.
—¿Sin embargo, no les ha afectado la repercusión pública de no cumplir su objetivo?
—Todo lo contrario. Como personas y montañeros estamos más que satisfechos de lo que hemos hecho porque para un montañero lo más importante no es coronar sino el trabajo previo, la ruta y las vivencias en la montaña. Además, creo que la gente en general y la del montañismo no debe sentirse defraudada porque conseguimos que la gente se acercara a este deporte casi desconocido en Galicia. Además, el montañismo gallego se ha beneficiado de nuestro proyecto, porque se ha hablado de él en todo el mundo. Imagínese si tuvo repercusi6n nuestra aventura que había expediciones de montañistas españoles e italianos que nos buscaban por las montañas donde estábamos para acompañarnos y darnos ánimos. Ese interés se traduce también en las más de dos mil consultas que ya recibió nuestra página de Internet.
—¿Cuáles fueron las causas de que no pudieran cumplir las previsiones del proyecto?
—Bueno, hubo varios factores. Por una parte, falló el proyecto económico por parte, sobre todo, de las empresas privadas a las que les pedimos ayuda en forma de publicidad, no de dinero. Las empresas gallegas, como las cajas de ahorros, que en Euzkadi, Catalunya o Francia, son las que financian expediciones, aquí no supieron ver las ventajas de nuestro proyecto y no lo apoyaron. Por el contrario, no tenemos más que palabras de agradecimiento para las instituciones y colectivos que nos ayudaron (Xunta, Xacobeo, Diputación de Pontevedra, concellos de Porriño y Vigo y Club Peña Trevinca) porque, aunque no hubo demasiada celeridad y las ayudas no llegaron todo lo pronto que necesitábamos, lo cierto es que fueron las únicas que tuvimos. Ahora estamos convencidos de que nuestro gran error fue convertir el Desafío 8.000 en un proyecto sólo gallego porque, con seguridad, si hubiéramos llevado montañeros catalanes o vascos las cosas hubieran sido distintas a nivel de apoyo de empresas. Aquí es que hay muy poca sensibilidad hacia los deportes que no sean el fútbol.
—Alguna culpa habrán tenido ustedes en que las cosas no saliran mejor...
—Claro que sí. Nosotros nos equivocamos en la elección de los montes. Si hubiéramos empezado por Pakistán, igual ahora ya teníamos cinco o seis cimas coronadas. También pagamos la inexperiencia en el Himalaya.
—¿Cómo se replantea ahora su proyecto?
—Lo primero que haremos es marchar en quince días a Pakistán a intentar coronar antes de septiembre el Hidden Peak, el Broad Peak, el Gashenbrum 2 y el Nanga Parbat y, si podemos, unidos a otra expedición, el K-2. Ahora le daremos la oportunidad de hacer ochomiles a otros gallegos y por eso nos van a acompañar dos montañeros de A Coruña, uno de Vigo y uno de Ourense. Otra prioridad es conseguir ayudas para pagar los 13 millones de pesetas que pedimos.
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