  |
| Friday, 17/10/97 |
 |
Los montañeros porriñeses atacarán antes dos ochomiles para volver de Navidad, al Annapurna
Jesús Martínez: "Dejamos el Annapurna, por ahora, porque sería un suicidio atacarlo"
En conversación mantenida ayer con este diario, los montañeros porriñeses Jesús y José Antonio Martínez Novas, anunciaron que renuncian, por el momento y cuando habían alcanzado ya los 6.400 metros de altitud, al intento de coronar el Annapurna (8.078 metros) por la peligrosidad de la ruta, sobre la que se desprenden enormes avalanchas de nieve y hielo. La expedición se traslada ahora al Tibet, donde desafiarán al Shisha Pangma y el Cho Oyu.
PILAR PIÑEIRO. Porriño
El menor de los montañieros porriñeses Martínez Novas, Jesús, anunciaba ayer a FARO desde la cota 6.400 del monte Annapurna, que "por el momento, hemos decidido marcharnos para intentar coronar antes el Shisha Pangma y el Cho-0yu, porque este monte está ahora imposible", en alusión a las enormes avalanchas de nieve que les hicieron renunciar a su segundo ataque a la cumbre.
En el interior de una tienda de dos plazas, montada en el camino de regreso al campo base, los Martínez Novas, asumían junto al cámara coruñés Alejandro Rocha "con buen ánimo" el primer contratiempo de su programación para ascender catorce ochomiles en un año, de los que los primeros cinco están previstos para antes de Navidad.
"El Annapurna lo dejaramos para más adelante porque el permiso de escalada tiene tres meses de vigencia y preferimos intentar antes los otros dos montes, que están en mejores condiciones", informa Jesús.
Así pues, el destino más inmediato es ahora el campo base y, de él, a Katmandú (la capital nepalí) y el Tibet, donde está el Shisha Pangma (8.046 metros), y el Cho-Oyu (8.201), en la frontera entre el Tibet y Nepal.
En la capital del Nepal, la expedición gallega tiene que gestionar aún los permisos de escalada de ambos montes, para lo que esperan que las distimas administraciones que se comprometieron a subvencionar su desafío, hagan efectiva la ayuda.
"Si no hay retrasos en la recepción del dinero, en quince o veinte días podemos iniciar el camino hacia el campo base del Shisha Pangma", augura Jesús.
Toneladas de hielo y nieve rodando
El segundo intento de atacar la cumbre del Annapurna se inició hace dos días, tras una primera tentativa, la pasada semana, fallida por los mismos motivos: la acumulación de nieve en las paredes del coloso helado.
Ayer por la mañana, el camino hacia el campo 4, los hermanos Martinez Novas, según el relato en primera persona de Jesús, transcurrió ante la continua amenaza de ser sepultados por algunos de los incesantes aludes que se desprendían de las alturas de la montaña.
Sin querer dar demasiado detalles sobre los peligros corridos, Jesús se limitaba a estimar "en unos pocos metros" la distancia a que quedaron de ellos algunas de las lenguas de hielo y nieve que escupía la montaña.
"Riesgo, riesgo, no creo que pasáramos pero tampoco nos vamos a jugar la vida porque la valentía no tiene nada que ver con perder el sentido común", explicaba Jesús.
El montañero transmitía, asimismo, el argumento repetido muchas veces a sí mismo para convencerse de que lo mejor era dejarlo por el momento. "Nos quedaba todavía lo peor, que es una pared de más de mil metros que está cuajada de nieve y por la que no podríamos subir porque está nevando todas las noches, cosa poco frecuente, y el sol de día no consigue derretirla".
Además, asegura, "están los seracs, que son los bloques de hielo incrustados a la montaña y que, al irse cargando de nieve, ganan tanto peso que se desploman por las roturas y las dilataciones; ésos son los peligrosos y los que te pueden hacer más daño", explica Jesús, huyendo de verbos más tajantes.
"Estamos fenomenal de fuerza, tanto física como mentalmente, de verdad", asegura mientras, a su lado, su hermano, José Antonio, y Alejandro preparan la cena.
"Es un contratiempo que nos hará perder quince o veinte días, pero siempre será mejor eso que cegarte en atacar ahora, porque eso sería casi un suicidio", afirma Jesús antes de despedir la comunicación telefónica.
|
 |