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| Sábado, 25/05/96 |
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El alpinista, de 30 años, llegó a la cumbre junto a un sueco y un sherpa a las cinco de la tarde del jueves
El porriñés Jesús Martínez Novas, primer gallego que alcanza la cumbre del Everest
Jesús Martínez Novas cumplió a las cinco de la tarde, hora española, del jueves su sueño de sentarse en el techo del mundo, el mítico Everest (8.848 metros), después de superar el peor temporal de las últimas décadas en esta montaña, que se cobró la vida de nueve personas el pasado día 10. Al alpinista porriñés le cabe el honor de culminar una hazaña hasta ahora imposible para el alpinismo gallego. Dos horas antes, pero con oxígeno, coronaba la primera española, Araceli Segarra.
PILAR PIÑEIRO. Porriño
Jesús Martínez Novas estaba el pasado jueves en la mejor forma posible para coronar la cumbre del Everest. Su grado de aclimatación a la altura era óptimo y su estado mental muy fuerte, en palabras de su hermano, José Antonio, que regresó el pasado miércoles a Porriño, tras fallarle las fuerzas en su intento de acompañar a Jesús al techo del mundo.
Jesús aguardaba desde hace una semana su oportunidad, condicionada únicamente a la cambiante climatología de las cumbres más altas del planeta. Los partes meteorológicos eran contradictorios.
El alpinista porriñés estaba arropado por la complicidad del sueco Goram Kropp (singular aventurero que unió Suecia con el Himalaya en bicicleta y tiene en su palmarés las más agresivas montañas del mundo: el K-2, el Cho-Oyu y Headen Peak) y del más veterano sherpa nepalí, Angrita, (48 años y con 19 "ochomiles" a sus espaldas, entre ellas diez ascensiones al Everest). Sin oxígeno y con toda la concentración del mundo, iniciaron la marcha desde el campo 4 (8.400 metros) en la madrugada del jueves para alcanzar la cumbre con un tiempo espléndido a las 13.00 horas del jueves, las cinco de la tarde en España.
Jesús y Goram, todo hace suponer que fuese así, se intercambiaban impresionantes poses para sus respectivas cámaras fotográficas y de super-8.
La hora de la hazaña les impuso, sin duda, un descenso rápido, pues a partir de las tres o cuatro de la tarde empieza el peligro en las cumbres, cuando los fuertes vientos que vienen de China soplan con violencia y se producen nevadas que impiden la visión y, por tanto, la orientación.
Horas antes había coronado la cumbre, por primera vez en la historia del alpinismo español, la catalana, Araceli Segarra, que precisó de la ayuda de oxígeno. Araceli es la protagonista femenina de un documental grabado en gran formato por la compañía norteamericana Imax, desplegando para ello una colosal expedición que precisó de la colaboración de decenas de personas.
La llegada de Araceli a la cumbre hizo sospechar de inmediato a José Antonio Martínez Novas que Jesús había hecho realidad su sueño. Temprano, en la mañana de ayer, se puso en contacto con el campo base y allí le fue confirmada la más feliz de las noticias. Esta noche Jesús durmió ya en el campo 2 (6.500 metros) y, tras tres horas de descenso, debe estar ya en el campo base.
La bandera de Galicia "voló"
La bandera gallega no ondea en el punto más alto de la tierra. Tampoco lo hacen la de Porriño ni la de la Diputación de Pontevedra, que amorosamente trasportaron hasta el Himalaya los hermanos Martínez Novas. El fuerte vendaval, con intensidades de hasta 120 kilómetros a la hora, desatado en la noche del pasado 5 de mayo, cuando ambos hermanos se disponían en el campo 2 a atacar la cumbre del Everest, hizo volar su tienda de campaña con todo el material y el aprovisionamiento que tenían dentro.
Entre los valiosos objetos desaparecidos, las banderas, pero también ropas aislantes, menos simbólicas pero, sin duda, más añoradas por personas que han de dormir sobre la nieve soportando temperaturas inferiores a los diez grados bajo cero.
José Antonio asegura que Jesús tenía intención de rastrear la zona para tratar de recuperar algunas de las bajas. La montaña, que según los sherpas se enfadó este año, se cobró la bandera pero permitió que un gallego, por primera vez, la hollara.
Insignia de Oro de Porriño
"No puedo sentir más que alegría porque sé las ganas que Jesús le tenía al Everest y lo seguro que estaba", son las primera palabras de José Antonio Martínez Novas, el hermano mayor que, aunque reconoce una cierta y sana envidia, se considera "persona con las ideas claras, que sé que cuando algo no está a mi alcance no siento remordimientos por lo que pudo haber sido". Mientras, la familia ha recuperado la tranquilidad tras los sobresaltos del último mes. Los padres, nunca conformes con la pasión por la montaña acreditada por su hijos en los últimos quince años, respiran ya tranquilos.
En Porriño, la admiración hacia el primer gallego que culmina el Everest, es unánime. En nombre de todo el pueblo, su alcalde, José Manuel Barros, asegura que la hazaña bien merece la máxima distinción: la insiginia de oro del pueblo y una gran recepción pública. "Mi felicitación más sincera y en grado superlativo para Jesús y también para José Antonio porque lo conseguido está al alcance de muy pocos", resume Barros "emocionado, de corazón".
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