Miércoles, 23/12/87


Cada escalada, una nueva experiencia
en la que introducir innovaciones

El asalto al Aconcagua, paso previo a una aventura que se desarrollará en Nepal
Sin lugar a dudas, uno de los mejores montañeros de Galicia es, indiscutiblemente, de la provincia, puesto que su experiencia con este deporte así lo demuestra; es José Antonio Martínez. Tiene 29 años, trabajó como administrativo y su pasión es la montaña, en cualquiera de sus modalidades, tanto la escalada en roca como la escalada en alta montaña. En su haber tiene varios records mundiales. Pero si hay algo que lo caracteriza realmente es su afición por innovar
dentro del montañismo.


MAR RAMIL. Vigo

Es modesto por naturaleza, ya que nunca habla de sus experiencias por él mismo, sino que lo hace en nombre de todo el equipo con el que escala. Sin embargo, sabemos que es él quien organiza y procura que cada escalada sea una nueva aventura.
     En 1980, J. A. Martínez empezó a hacer montañismo, como él mismo dice, "en plan salir al monte", pero desde el primer momento, este hombre comprendió las posibilidades que tenía este deporte por explotar, y así se lo impuso como un auto-reto, que poco a poco va dando sus frutos, como lo demuestra la próxima incursión al Aconcagua, como paso previo a una más importante aventura que se desarrollará en Nepal.
     —José Antonio, ¿cómo os planteasteis esta expedición al Aconcagua?
     —Esta expedición es un entrenamiento y al mismo tiempo una compenetración de equipo de lo que será una expedición al Dhaulagiri, en Nepal, en la cordillera del Himalaya, que tiene 8.160 metros de altura.
     —Al fin unos gallegos van a conseguir los 8.000 metros, ¿qué supone esto para ti?
     —A mí no me importan los records, tampoco el Everest me dice nada. Es una montaña que no me llama; sin embargo, hay otras montañas que, por su dificultad o su belleza, me interesan más. Aunque reconozco que para el deporte gallego es importante.
     —Si no te interesan los records, ¿cómo se explica que ostentes ya varios e, incluso, alguno de ellos mundial?
     —Yo tengo unas ascensiones muy rápidas, es una característica mía; por eso tengo el record del mundo en ascensión más rápida por la cara sur al Aconcagua.
     J. A. Martínez tiene un apretado curriculum como montañero. Ha subido 4 veces al Aconcagua: dos por la ruta normal, una por la ruta de los polacos y una por la cara sur.
     Otras salidas internacionales de este porriñés son: a Hoggar (África), en la que su equipo atravesó en coche todo el desierto del Sáhara. Dos veces a los Andes, una de ellas por Perú y otra por Argentina; en esta ocasión atravesaron desde Lima hasta Santiago de Chile 3.000 kilómetros en bicicleta (todo una heroicidad, ya que atravesaron el desierto de Takarna con la "bici" a cuestas).
     En Pakistán subieron al Karakorum, como un entrenamiento previo para la escalada al K-2, que finalmente no pudieron realizar debido a problemas burocráticos. Según Martínez, éste fue su viaje más problemático, y a la vez más frustrante, ya que no tuvo oportunidad de hacer esta gran ascensión.
     También estuvo en Nepal, en el Annapurna. Ni que decir tiene que en España ha conseguido superar todas las montañas que entrañan alguna dificultad. Sabiendo que ya ha estado en el Aconcagua, uno se pregunta porqué ha vuelto a escoger este monte, aún siendo a modo de entrenamiento.
     Esta expedición tiene tres características: la ascensión en zapatillas normales -que nunca se ha hecho- bajar en parapente (paracaidismo de ladera) y ruta.
     —¿Cuáles son los mayores problemas que se os pueden plantear, sabiendo que tú eres un buen conocedor del terreno?
     —La verdad es que no nos impone la montaña, lo peor es que vamos contrarreloj para hacer todo lo que queremos hacer.
     —¿Y porqué ascensión en zapatillas?
     —Bueno, eso simplemente porque yo vi que era factible este tipo de ascensión. Además, por el atractivo de hacer algo que aún no se ha hecho. Además conozco bien el terreno, aparte de tener el record en ascensión rápida por polacos, en 8 horas en solitario.
     El equipo, que tiene licencia federativa del Club Montañeros Celtas, está compuesto por tres miembros. Aparte de él, son Joaquín Carril Comesaña, José Luis Cal Martín y, su hermano, Jesús Martínez Novas.
     La aventura, que además de ser un reto personal para cada uno de los componentes del equipo, también es un reto en la vida deportiva del país, ya que la cara sur por donde ellos tratarán de escalar es una vía difícil y solamente se ha hecho dos veces, ninguna de ellas por españoles.
     Ante tan apabullante cúmulo de éxitos le pregunto cuál sería la próxima meta deportiva que le gustaría alcanzar, ya que damos por hecho que su ascensión al Karakorurn va a suponer la traída a Galicia de la primera ascensión por gallegos de más de 8.000 metros.
     "Para mí, más que hacer un 8.000, hay algo muy alucinante que me apetece mucho hacer, que es una de las paredes vírgenes del Masgherun en el Karakorum. Tiene tan solo 7.000 metros; pero a mí me apetece mucho".
     —Pero, ¿no es la primera vez que asciendes a una montaña virgen?
     —No, junto a Joaquín Carril, hicimos el Monte Biarcheli, en Pakistán, y también fue una gran satisfacción.
     El mayor problema con que se enfrenta un montañero de alta montaña en este tipo de escaladas internacionales no es el peligro que en sí conlleva la escalada, ya que para estos semi-profesionales, "el peligro es algo que se puede prever y tan solo hay que utilizar el sentido común". El mayor handicap con que se topan es el irreversible problema económico.
     "En esta ocasión, vamos patrocinados por una firma independiente y privada, que es la misma casa de las zapatillas que usaremos para el evento, que nos suministrará todo el material necesario para la escalada (esto en cuanto a material). Además creemos que las entidades oficiales aportarán algo de dinero para el viaje, me refiero al Ayuntamiento, Diputación, Xunta, etc. Desde luego, nosotros hemos recurrido a todas las instituciones que hemos podido, y esperamos que para ir a Nepal, contemos con la ayuda de ellos".
     —¿La Federación ha colaborado?
     —De la Federación prefiero no hablar, aunque reconozco que está haciendo una labor importante, al inculcar a los más pequeños la afición por este deporte.
     —El montañismo es un deporte que tiene fama de ser problemático, quiero decir que entre los montañeros hay muchas rencillas. ¿Quieres aclararme esto?
     —En montaña hay que ser compañeros. Cuando hay algún accidentado en montaña, creo que todos los que practicamos este deporte nos volcamos por ayudar. Lo que ocurre es que las rencillas vienen antes de las escaladas. Esto lo explico muy bien con un ejemplo: a nosotros nos echó para atrás la 1ª expedición al Aconcagua que se hacía por parte de gente viguesa, ya que la Diputación nos retiró la ayuda que nos había prometido porque otros montañeros quisieron utilizar los fondos de esta subvención para hacer ellos mismos otra escalada que no tenía ninguna relevancia. Hechos como éste yo no los puedo olvidar.


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