Lunes, 22/12/97


GALICIA DESAFÍO 8000
Profanar la morada
de los dioses

Desde aquí abajo se las ve como un mundo inaccesible donde el hombre, enano ante tanta inmensidad, está a expensas de su voluntad. Sus escasos pobladores las temen como se teme a los poderes incontrolables y les dan nombre de dioses. En nepalí, Himalaya significa morada de los dioses y Annapurna, diosa de la abundancia. Los hermanos Martínez Novas son de los pocos mortales que se han atrevido a entrar en los dominios de las altas cumbres y a desmitificarlas. Respetando al máximo la naturaleza y acatando, por imperativo legal, el pago de los permisos, Toni y Suso han decidido, en actitud iconoclasta, demostrar que la imagen sagrada en la que hemos enmarcado las cumbres es fruto del desconocimiento. Una respetuosa profanación.


SANTI ALONSO. Vigo

Hace un par de semanas que se han tomado un descanso en su desafío de subir las catorce cumbres más altas del mundo. José Antonio y Jesús Martínez Novas viven estas fiestas con su familia y, por el bien económico de su proyecto, con cámaras, grabadoras y flashes.
     En su casa de Herbille los dos hermanos disponen todo lo necesario para acometer a partir de enero el grueso de su desafío. Aún les restan doce retos de más de 8.000 metros de altura. Aún les quedan más de nueve meses conviviendo con los pobladores del Himalaya, con la nieve de sus montañas y consigo mismos.
     "Nuestra meta no es batir ningún récord. Ni siquiera competir contra nosotros mismos. Nuestra meta simplemente es demostrar que la montaña no es lo que la gente cree. No es una cosa de locos a los que les gusta sufrir y arriesgar la vida. La montaña es algo mucho más cotidiano y a la vez mucho más lejano".
     A los Novas no les guía el ansia competitiva. Les guía y les atrae mucho más estar en contacto con la cultura de los pueblos de montaña, a quienes la dureza y sacrificio de su vida les hace tener un alto grado de espiritualidad. "Al practicar el montañismo, tan importante es para nosotros el reto deportivo de llegar a la cumbre como la posibilidad de entrar en contacto con otras formas de entender la vida".
     El viaje físico por las laderas del Himalaya se transforma en un viaje interior por las escarpadas sendas que unen la religión y la naturaleza. "Todas las religiones tienen algo que ver con la montaña. La energía en estado puro está allí. Es una energía que aquí no encuentras y que muy pocos son capaces de captar. La montaña es un ente vivo que evoluciona siguiendo los pasos lentos pero inexorables de la naturaleza. Saber interpretar eso y llegar a conectar...: la mayoría no somos capaces".
     Toni y Suso sienten la montaña como un ente con voluntad propia, con una energía propia y distinta de cualquier otra. "Los yoguis se retiran a la montaña a meditar. Ella les ayuda a captar más esa otra parte intangible de la vida".
     Algo lejos quedan ya los años en que los hermanos Novas comenzaron a practicar el montañismo. Jesús, el más joven, fue el más precoz y a los trece años ya hacía sus primeros pinitos. José Antonio, el mayor, esperó hasta los veinte para empezar a practicarlo. "Siempre nos gustó el monte y, además, siempre nos aburrió un poco el estilo de diversión que se estila: noche, discoteca... Encontramos a la gente adecuada con quien empezar y nos metimos de lleno".


Sufrimiento
     Desde entonces hasta el Galicia Desafío 8.000 que nos ocupa, han pasado muchas montañas, algunas cumbres menos y muchas horas más de entrenamiento. Todo para intentar una proeza que algunos ven como un monumento al masoquismo. Ellos lo explican echando una mirada al libro de la filosofía. "La vida no es sólo diversión, sino que se sustenta en un equilibrio. Si no lo hay, no existe vida. Es como el gráfico de los latidos del corazón; con picos y valles. Plano equivale a la muerte. En la montaña es igual. Hay momentos de sufrimiento y momentos de disfrute. Lo importante es estar equilibrado en todo momento".
     A principios de enero volverán a la morada de los dioses a seguir con su labor desmitificadora. Con su caminar continuo y seguro esperan poder profanar, con el respeto debido, las más altas cumbres del mundo. Y, a pesar de todo, hombres de su tiempo, intentarán que todos vivamos en directo su entrada en los templos de nieve.


El teléfono, vía de unión con la familia
     Los dos hermanos no se ponen de acuerdo sobre lo que echan de menos cuando se encuentran a miles de metros de altura. Jesús afirma que "añoras a la familia, a los amigos, pequeños detalles como una determinada comida". José Antonio es más resistente a la morriña; "sólo comienzo a añorar las cosas de aquí cuando sé que voy a regresar en pocos días". Para los dos el teléfono cura la ausencia de los seres queridos. "Hablamos prácticamente a diario y desde cualquier altura. Hablando con ellos notas que son ellos los que sufren más".
     Toni y Suso están convencidos de que sus esposas y sus hijos les apoyan (seguro) y les entienden ("habría que preguntárselo a ellos", dice Suso). Los hijos de José Antonio, más mayores, están ya acostumbrados. Los de Suso, no tanto. "Mi niña de tres años me dice que venga a dormir a casa. Cuando le digo que no puedo, me cuelga el teléfono".


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